II. La casa parece recién bañada. En la habitación de los niños los cuentos forman en la biblioteca una escalera descendente que va desde el Libro de las Hadas, inmenso y majestuoso, hasta el de Tito, el Oso que no quería dormir, que es el más pequeño, con sus hilos de colores colgando y casi acariciando la caja de rotuladores. La ropa tendida hace dos horas ya debe de estar secándose. El sol del verano aquí no es como el de la costa. En Madrid, en un rato la ropa se seca y se va quedando tiesa, como hoja muerta. Al destenderla parece que se fuera a quebrar. No tiene como allí, ese olor a sal y a mar, esa docilidad amable que la hace envolver los cuerpos con dulzura y respeto, adaptándose y acomodándose a las curvas de cuerpos ya maduros. La cocina, impecable, espera en vano manos que derramen sobre la loza harinas, condimentos, levadura. La comida ya está hecha y espera en un lugar helado que la protege de un verano como este. Las persianas están bajadas, como quiere la señora, hasta las siete u ocho, hora de abrirlas para que entre el río hondo de aire fresco. La casa parece recién bañada y eso está bien porque ya es hora de buscar a los niños. Luego será parque y merienda hasta que se hagan las ocho horas. Hora de volver a casa.
III. Además de tener que quedarme en casa solo todo el día mira que me voy a andar fijando de bajar persianas y ventanas y todo eso esta está loca se piensa que quiero pasarme los días en una cueva por poco no me compra murciélagos así directamente me convierto en drácula si además que me dejan solo no me dejan ni bajar a la piscina porque claro como a mami no le gustan mis amigos y encima esta se hace la rica y le silba la oreja claro que no me van a dejar ni cuando cumpla diez ni setenta total como no hace calor en esta casa yo un día voy a aparecer seco en el salón me voy a quedar duro como una hoja muerta y ahí sí que se van a arrepentir y van a pensar pobrecito no debimos dejarlo aquí solo y menos en un lugar como este con esta calor debimos mandarlo a la tierra cuando se fue papi eso van a decir y ya van a ver así que yo voy a abrir las ventanas porque a quién se le ocurre que para que no haga calor hay que cerrar todo al contrario hay que abrir todo para que se pase el río fresco de aire hondo.
IV. Ancízar es padre de dos hijos, una niña de quince años y un niño de diez. Los hijos viven con su madre, de quién se ha separado recientemente luego de una larga vida en común. La situación de desempleo que atraviesa desde hace más de quince meses le ha afectado notablemente en su situación personal y ha deteriorado mucho sus relaciones familiares. Manifiesta su deseo de regresar de manera voluntaria y su compromiso de no retornar a España en los próximos cinco años. Decide regresar solo porque quiere que sus hijos continúen sus estudios en España. Su situación actual previa al viaje es delicada ya que no dispone de vivienda y va durmiendo a veces en casa de sus hijos y a veces en albergues. En la entrevista se muestra desorientado, mirando de manera insistente puertas y ventanas y contesta con dificultad las preguntas que se le plantean. Declara repetidas veces con preocupación su necesidad de viajar antes que llegue el verano, momento en el que va a estar “respirando el rihondo” según sus palabras.




